El año 2006 cumplimos 10 años desde
que Whale Watch España se creó para la protección
y avistamiento de cetáceos en la Península Ibérica.
El primer puerto ballenero fue Tarifa, desde donde los pequeños
barcos se prestaron a ayudarnos con el objetivo de ver las ballenas
y los delfines, establecer sus hábitats, y su estacionalidad
en el Estrecho de Gibraltar.
Saliendo hacia Punta Cires, con los ojos como única herramienta,
los socios y voluntarios de nuestra asociación fueron descubriendo
un mundo maravilloso, lleno de vida, paraíso para la observación
de los cetáceos, la vida marina, marítima, pesquera
y marinera.
El Estrecho de Gibraltar, la unión de los mares Atlántico
y Mediterráneo, es un ecosistema total, global, universal
y único donde viven los delfines comunes, listados, mulares,
las ballenas piloto y por donde transitan orcas, cachalotes y rorcuales.
Es un paraíso. ¡¡Tenemos que cuidarlo!! Cómo
hacerlo si las amenazas son cada vez mayores y cada día más
insostenibles. ¿El crecimiento de los puertos, de la actividad
marítima, puede suponer la huída, el cambio de hábitat
de las especies residentes? ¿El traficazo marítimo
del Estrecho y los diferentes usos o vertidos cotidianos, permitirán
el paso de los cetáceos que en su ruta migratoria cuentan
con cruzarlo todos los años?
¡¡No sabemos nada!!
Observamos cómo cada vez que se emplea dinamita para una
obra en el mar, desaparecen todos los animales durante varios días.
También ocurría así cuando los convoys americanos
para el aprovisionamiento de la guerra de Irak, cruzaban el Estrecho
transportando muerte y destrucción. Los animales se marchan,
desaparecen, saben más que nosotros, se defienden huyendo,
evitan la muerte.
La desaparición de los animales, la huída de sus hábitats,
supone una degradación del equilibrio medioambiental que
afecta a toda la escala trófica, donde incluimos a los humanos
en primer lugar, y a los mamíferos marinos en segundo lugar
en el orden de inteligencia. Parece que queremos hacer desaparecer
todo lo que nos honra y enriquece. Nos hemos convertido de nuevo
en depredadores.
¿A dónde vamos?
Los grupos de avistadores son o se hacen protectores del medio marino
cuando se encuentran con las ballenas y delfines. Comprenden la
inmensidad del universo y la relatividad de nuestras vidas, la dependencia
de nuestra existencia tan en función de la de los demás,
de la de los otros, de la de todos, del medio ambiente.
El mundo quiere nuevos métodos de encuentro con la naturaleza.
El siglo XXI no puede seguir siendo antimedioambiente como ha sido
el siglo XX. ¡¡Cuánto ha costado volver a la
naturaleza!! Qué importantes han sido las máquinas
y la industrialización, pero que poquito han respetado el
medio ambiente. Nos toca convertir en vigilancia lo que debía
haber sido costumbre.
Por los balleneros que no sea poner un grano de arena para la paz,
una gota de agua para suavizar el encuentro, un beso enamorado entre
el ser y su medio.
Para los balleneros, el nuevo siglo se presenta como el de la protección
100% del Patrimonio Cetáceo que tenemos en el Estrecho, y
que debiera ser Reserva de la Biosfera.
Según los biólogos colaboradores de Whale Watch
durante estos 10 años, en el Estrecho de Gibraltar encontramos
fauna insólita y única en el mundo, por lo que debemos
proteger sus hábitats. Sólo el uso normal de los recursos,
supone un impacto de primer orden, directo; es por lo que nuestra
preocupación debe instrumentalizarse en el Plan de Ordenación
de Recursos del Estrecho, para garantizar la conservación.
La protección de los hábitats conlleva la observación
de los organismos bioindicadores, para detectar la posible regresión
del Ecosistema.
Pues bien, hace 10 años se estimó que la población
residente de Delfín Común en la Bahía de Algeciras,
era de 4000 individuos y que la probabilidad de avistamiento era
del 99%. Sólo 10 años después, tenemos problemas
para encontrar los delfines diariamente, como antes hacíamos,
están afectadas sus zonas de cría y el número
de individuos. Si los grupos avistados eran de entre 100 y 1000,
actualmente son de entre 12 y 40. Este año 2005, al menos
hemos tenido un 10 % de error en las salidas por la Bahía
de Algeciras.
¿Se están yendo los Delfines Comunes de la Bahía
del Tireless y del Vemamagna, y del desarrollo sin límites,
ni estudios de impacto de los Puertos?
¡¡Desarrollo insostenible!!
¿Quién está dispuesto a controlar la insostenibilidad
de un sistema económico que genera mucha riqueza como son
los Puertos, la carga, los contenedores, el cabotaje, la pesca,
la contaminación…, frente a la defensa del Patrimonio
Natural exclusivo del Estrecho de Gibraltar.
Sólo cabe tomarse en serio el medio ambiente, regularnos,
y cumplir las regulaciones, convertirnos en defensores del Patrimonio
Natural como la mayor riqueza del sistema, de la vida.
El cambio climático ya no es una advertencia, no es el futuro,
es el día a día de la sequía de los ríos
que vierten en la Bahía, y de los grandes cataclismos que
este mismo año parecen avisarnos que el desarrollo no puede
comportar la destrucción de la naturaleza, la expulsión
de la especies, el cambio de hábitos y hábitats.
Nos quedamos sin futuro cuando aceptamos el Campo de Gibraltar
contaminado por la lluvia ácida que nos trae el Levante desde
las industrias localizadas en la Bahía.
Cualquier intento de mantener viva una parra, o una mata de tomates
inocentemente plantada en un huerto familiar, son una aberración.
La atmósfera transporta sustancias contaminadas que hacen
del tomate un aborto con varios intentos de sobrevivir; o parecer
una parra de invierno en Septiembre justo cuando sería su
momento de esplendor.
No es derrotismo, ni alarmismo querer sobrevivir a tanto desarrollismo
insostenible que se sabe acabará con todo lo que nos rodea,
y en la que los delfines elegirán un medio no hostil donde
procrear y vivir.
Damos fe de los cambios en los diez últimos años
con los delfines. ¿Qué ocurrirá
dentro de otros 10 años?
| Lourdes Isasa Lòpez |
Presidenta de Whale Watch España
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